Manuel Isaías de 72 años, es un agricultor quien junto a su esposa Nelly, y sus dos hijos Jesús Manuel y Camilo, tienen una historia impresionante de resiliencia y transformación. A pesar de los desafíos del pasado, como la caída de la agricultura en Repelón cuando durante los años 90 luego de haber sido una despensa agrícola con cultivos como el algodón y tomate, lograron reinventarse y apostar por un cultivo que, aunque inicialmente parecía arriesgado, les ha traído frutos importantes. Fue así como el 17 mayo del 2021 se sembró la primera semilla de palma de aceite en el predio de la familia Pernet Cabarcas.
El cultivo de palma de aceite no solo les permitió recuperar la tierra, las cuales estaban subutilizadas con cultivos pequeños de pan coger y extensiones grandes de malezas y trupillo, sino que también les dio la oportunidad de estabilizar su economía.
La unión familiar ha sido clave, permitiéndoles mantener no solo un proyecto productivo, sino también mejorar su calidad de vida, como se refleja en los logros educativos de sus hijos y la construcción de su propia vivienda.
Es un ejemplo de cómo, a través de la perseverancia y la adaptación a nuevas oportunidades, las familias pueden superar las adversidades y construir un futuro mejor para las generaciones venideras.