Ana Isabel Jiménez Garzón es una productora de pequeña escala en Zona Bananera, Magdalena. En 2021 la enfermedad de la pudrición de cogollo impactó en su finca Las Tres Palmas, y como consecuencia de esta enfermedad, Ana y su familia perdieron cerca de 18 hectáreas en cultivo de palma de aceite que se encontraban en producción. Sin embargo, a pesar de que esta situación afectó profundamente su proyecto palmero, no logró apagar los sueños que hoy la mantienen firme en su propósito de reconstruirlo y seguir disfrutando de ese legado.
Ana es una productora de 64 años, nacida en Zipaquirá, Cundinamarca. Es tecnóloga en secretariado auxiliar contable del SENA y promotora social. Sus estudios le dieron la oportunidad de desempeñarse en la parte administrativa y social en los diferentes empleos que ha tenido a través de los años, llegando a ponerlos al servicio de las asociaciones de pequeños palmicultores de la zona norte del país.
Su vínculo con el sector palmero colombiano comenzó en año 1991, desde el ámbito industrial. En ese entonces llegó a la Extractora de Aceite El Roble como jefe del departamento de Sistemas e Inventarios, mientras que su esposo Francisco Delgado Rodríguez ingresó a la Extractora en el año 1990 como director de Fábrica.
Desde entonces, la vida les fue abriendo puertas, permitiendo que ambos comenzaran a construir un proyecto de vida en torno a la palma de aceite, apostándole con disciplina y compromiso a su crecimiento. Por ello, pese a la pérdida de su cultivo, decidieron avanzar en la renovación con híbrido interespecífico OxG, integrando además prácticas orientadas hacia la sostenibilidad.
De esta manera, la firma del Memorando de Entendimiento suscrito entre Fedepalma, Cenipalma y la Gobernación del Magdalena, fue determinante, puesto que, gracias a este acuerdo, Ana logró la erradicación de su cultivo en la finca Las Tres Palmas y, posteriormente, junto con la Asociación Agropecuaria de Pequeños Palmicultores del Magdalena (ASOPALMAZB), la cual actualmente lidera, impulsó la instalación de un vivero y la adquisición de semillas de híbrido OxG en febrero de 2025.
A junio de 2026, y de acuerdo con lo expresado por Ana Isabel, las plántulas ya se encuentran listas para su trasplante al sitio definitivo, tanto en su finca como en los predios de los demás asociados, marcando así un nuevo capítulo en la recuperación productiva de estas familias.
Ana Isabel resalta el respaldo que ha recibido por parte de la Federación, no solo por el acompañamiento permanente que ha tenido tanto ella como su asociación, sino también por los constantes talleres y socializaciones en los que ha participado. Gracias a estos espacios, su visión se fortalece y mantiene la confianza en que pronto mejorarán las condiciones de su cultivo y el de sus colegas en esta región del país.
A pesar de las adversidades, Ana, junto a su esposo, mantienen viva la esperanza de volver a ver florecer su proyecto productivo. De este modo, mantiene su ilusión intacta de volver a gozar de su trabajo y asegurar así su bienestar en la etapa de su jubilación.